La deficiencia de Magnesio ocasiona calambres en las piernas, pies o muslos y todo tipo de contracturas en el cuello, espalda y músculos respiratorios

AMLSPORT nos cuenta en este artículo la relación que tiene el magnesio con calambres, contracturas

En consecuencia, su deficiencia ocasiona calambres en las piernas, pies o muslos y todo tipo de contracturas en el cuello, espalda y músculos respiratorios, que producen dolores y rigidez, y también se traducen en una sensación de opresión en el pecho y una dificultad para la entrada del aire en los pulmones, que se intenta solucionar con inspiraciones voluntarias.

Si los espasmos afectan al diafragma, se tiene hipo; otras veces se bosteza mucho, y cuando afectan principalmente al intestino, tenemos el colon irritable y el proceso de la evacuación diaria puede ir desde un estreñimiento que conduce a la formación de unas heces parecidas a las de cabra, a pasar unos días tan sueltos que los residuos parecen de diarrea.

En ocasiones, las contracturas afectan al colédoco y a la vesícula biliar o a las cuerdas vocales, y se tiene la sensación de que falta la voz o, repito, la de tener una “bola en la garganta”, o las imágenes se mueven al leer, con la apariencia de que las letras suben y bajan en el papel, o que los edificios se tambalean ligeramente, como consecuencia de los espasmos de los músculos que controlan en cristalino.

A veces los espasmos afectan prácticamente todo el cuerpo y se manifiestan como una epilepsia con pérdida de conocimiento pero sin mordeduras en la lengua; tampoco hay escape de orina como en esa enfermedad. Son personas que, en ocasiones, también se marean o tienen lipotimias en ciertas circunstancias.

La deficiencia de magnesio y relacionado también con la espasmofilia puede ocasionar zumbidos en los oídos, temblores en las manos o en cualquier otra parte del cuerpo, vértigos o inseguridad al caminar, dolores en la columna vertebral, dedos blancos y, sobre todo, cansancio, un cansancio que no se entiende a qué es debido; es muy frecuente despertarse de ese modo, y he oído muchas veces la frase: “es que me levanto más cansado que me acuesto”.

En otras ocasiones, haciendo una vida normal, casi de repente se llega a un agotamiento físico y mental, que es como un anonadamiento de la persona, en el que parece que se va la vida, y cuando se sale de lo que parece ser el fondo de un pozo, suelen surgir taquicardias, extrasístoles o se ven luces al cerrar los ojos.

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