5 claves para mejorar en la natación de aguas abiertas

Podemos utilizar la piscina para trabajar algunos aspectos técnicos que luego llevaremos a cabo en el mar

Nadar en aguas abiertas conlleva cierto nivel de incertidumbre que no es posible controlar.

Sin embargo, podemos servirnos de la piscina para trabajar algunos aspectos técnicos que luego llevaremos a cabo en el mar y nos ayudarán a mejorar nuestro nado.

Practica el avistamiento.

El primero te ayudará a orientarte hacia el objetivo de nado, pero tendrás que buscar la posición que menos resistencia al avance ofrezca.

Para ello, y siempre que sea posible, levanta la cabeza al frente hasta sacar apenas los ojos (agua a la altura de la boca) y una vez visualizado el objetivo, realiza la respiración lateral.

En este proceso no debes parar tu ritmo de nado y procurar que la cadera no se hunda.

Practica diferentes tipos de respiración y apneas.

El oleaje puede aparecerte desde cualquier lado, por lo que dominar una respiración bilateral te ayudará en las situaciones en las que la ola venga por tu lado habitual de respiración.

De esta forma podrás evitar que la ola choque con tu cara en cada respiración.

Así mismo, practicar apneas te ayudará a la hora de pasar las olas por debajo, principalmente cuando te las encuentres en dirección contraria al nado (suele ocurrir al inicio).

 Oriéntate.

Para llevar a cabo un nado en línea recta debes practicar la orientación fijándote en un objetivo externo al agua, que tengas la seguridad de que no se va a mover.

Comienza por realizar 6-8 brazadas sin mirar y comprueba tu trayectoria.

Además, debes aprender a orientarte respecto al grupo, para ello puedes realizar una respiración lateral inclinando tu cabeza hacia atrás, de forma que puedas comprobar si tienes perseguidores o en el caso de un entrenamiento, la posición de tus compañeros.

Respiración hacia atrás
Respiración hacia atrás

Entrena en el mar.

Por supuesto que el entrenamiento en piscina es imprescindible, pero a la hora de competir en el mar debes incluir entrenamientos en situaciones lo más similares posibles para poder adaptarte y seguir aplicando y practicando todo lo realizado en piscina.

Si no tienes posibilidad de mar, seguro que puedes escaparte a algún lago o pantano cercano.

Sé riguroso en los entrenamientos de mar.

Es muy frecuente que en piscina estemos atentos a seguir las pautas de ritmo en las series de nuestro entrenamiento, pero cuando vamos al mar simplemente nademos a un ritmo cómodo (o incluso lento) durante un tiempo determinado.

Debes incluir diferentes ritmos, distancias y evaluar igualmente la progresión de dichos entrenamientos para mejorar.

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