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09
Vie, Dic

Natural running ¿apto para el triatlón?

Tri-consejos

En los últimos años se ha extendido una nueva tendencia en el running sobre el tipo de apoyo y de calzado a utilizar, es el Natural Running.

 

Natural Running

 

Nuestro colaborador Personal Running nos cuenta en este post si se puede utilziar el Natural Running en la práctica del triatlón

 

A través de esta técnica el pie impacta primeramente en el suelo con la parte delantera y media (antepié y mediopié) para después repartir el peso sobre toda la planta del pie acabando por apoyar también el talón. Esta técnica contrasta con la corriente clásica en la que la primera parte del apoyo se realiza con el talón (retropié) para posteriormente apoyar el resto de la planta.

 

A medida se confunden los términos de Natural Running con el barefoot (correr descalzo) y el minimalismo. La diferencia entre ellos radica en que el Natural Running no defiende la eliminación del calzado ni la eliminación de la amortiguación en el calzado. Simplemente apuesta por una reducción de esta, y especialmente por una reducción en el drop de la zapatilla (es decir, la diferencia entre el grosor de la amortiguación de la parte trasera de la zapatilla y la parte delantera), que facilite el apoyo con la parte media y delantera del pie.

 

El calzado adecuado para una técnica más natural debería ser una zapatilla ligera, con menor amortiguación que las zapatillas convencionales, con un bajo drop, y flexible para permitir una mayor movilidad en la planta y los dedos del pie.

 

Pros y contras a tener en cuenta:

El apoyo con la parte delantera del pie es lo que también denominamos “apoyo de metatarso”, y puede llevar a confusión con “correr de puntillas”. Correr de puntillas sin apoyar los talones durante varios km supone un gran desgaste para los gemelos y tendones de Aquiles, lo cuál no sería realmente soportable en el tiempo. En cambio, con esta técnica de correr de forma natural, la parte delantera del pie apoya ligeramente antes que el resto del pie, pero culmina con la amortiguación del impacto a través del apoyo del mediopié y el talón. Esto hace la absorción del impacto más progresiva que con el apoyo de talón.

 

El punto de impacto se produce justo debajo del cuerpo y el tronco se inclina muy ligeramente hacia delante, lo cual favorece la velocidad en la realización del siguiente paso. Gracias a esto se consigue una menor pérdida de energía en el apoyo y una mayor fluidez en la carrera ya que se aumenta la cadencia de la zancada.

 

Los músculos del pie también se verán fortalecidos al correr de una forma más natural, ya que durante los apoyos tendrán que hacer un mayor trabajo  a la hora de absorber el impacto y en el inicio del impulso de la siguiente zancada.

 

Por todo esto, ciertamente, este tipo de apoyo supone un beneficio en la carrera a pie, pero hay que tener en cuenta ciertos factores:

  • No se puede hacer un cambio brusco de nuestra forma de correr, si no que este cambio deberá hacerse de forma muy progresiva, para que las diferentes estructuras (músculos, tendones, fascias, ligamentos…) vayan adaptándose a trabajar de distinta forma a como lo hacían antes, de lo contrario el inicio puede ser muy lesivo. La adaptación no debería ser menor de 6 meses.
  • El tendón de Aquiles y el gemelo trabajará con mayor tensión, y por tanto su tendencia será la de sobrecargarse más que sin utilizar esta técnica. Al comienzo conviene comenzar realizando solo algunas sesiones (y de poca duración) con este tipo de calzado y el resto con calzado convencional.
  • No todas las personas responderán igual en este cambio, por ejemplo, las personas ligeras, con una cierta experiencia en el running y con una técnica de carrera correcta tendrá una adaptación más sencilla.

 

Tanto las corrientes del Natural Running como las del minimalismo defienden que a través de su práctica se consigue una disminución en las lesiones, aunque en realidad no hay muchos estudios que avalen el beneficio en cuanto a lesiones de correr con una técnica natural o minimalista, ni tampoco los hay en la corriente contraria que avalen un beneficio en este aspecto de correr de forma más amortiguada.

 

Conclusión:

El triatlón tiene una parte de carrera a pie y, por tanto, una práctica que optimice la eficacia de ésta será siempre positiva a la hora de conseguir mejoras en nuestro rendimiento. Además este concepto será muy útil para la carrera durante las transiciones donde se corre sin calzado, ya que fortalecerá los músculos de la planta del pie pudiendo realizar una carrera más eficiente en estos pequeños tramos.

 

Eso sí, antes de llevarlo a cabo en competición o en los entrenamientos de forma radical, deberíamos tener en cuenta todas las consideraciones anteriores expuestas en este artículo en cuando a su adaptación.

 

Foto:sportaddictive.blogspot.com

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