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Desarticulada una red que administraba EPO a deportistas entre 35 y 50 años

Realizaban los pedidos desde páginas web y ecibían en sus domicilios inyectables de EPO desviados del circuito legal

La Guardia Civil intervino una red ilegal de comercialización de la sustancia, que pudo embolsarse 1,5 millones de euros en tres años

Ciclistas, atletas, pilotos de motocross, boxeadores, piragüistas… Casi todos ellos deportistas veteranos, con edades comprendidas entre los 35 y 50 años.

Según informa la Voz de Galicia, este es el perfil de la lista de hasta 275 clientes de una red de tráfico de Eritropoyetina (EPO) desarticulada por la Guardia Civil y que, solo en tres años, pudo embolsarse 1,5 millones de euros.

Clientes españoles y extranjeros, de los que algunos militaban en categorías profesionales, que realizaban sus pedidos desde páginas web y que recibían en sus domicilios inyectables de EPO desviados del circuito legal, con el consiguiente fraude a la sanidad pública.

Operación Hipoxianet

Responsables de la Sección de Salud Pública y Dopaje de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil explicaron a Efe el desarrollo de la operación «Hipoxianet», nombre que quisieron ponerle para unir hipoxia (falta de oxígeno) con internet, el medio donde la red ofertaba la sustancia que, administrada sin control, puede causar un grave riesgo para la salud del consumidor.

Con la EPO, entra más oxígeno a la sangre y, por tanto, baja la fatiga y sube el rendimiento, pero como la sangre se vuelve más densa y tiene dificultades para circular por los capilares, el riesgo de sufrir un ictus o un infarto aumenta.

 La operación comenzó cuando en los contactos que habitualmente tienen los investigadores con los diferentes actores del mundo del deporte alguien mencionó una página web, cuyo nombre había salido precisamente en otras pesquisas, aunque de forma marginal

Los pedidos en páginas web en diversos paises

Los encargos se hacían a través de páginas web con servidores alojados en países como Islandia o Rusia o en paraísos fiscales como Nueva Jersey.

Pedidos desde 150 hasta 3.000 €

Desde 150 euros el inyectable de menos carga (se mide en unidades internacionales y la más habitual es de 2.000 unidades) hasta 400 euros era lo que cobraban a los clientes, que en algún caso realizaron pedidos de hasta 3.000 euros, por lo que no se descarta que su destino fuese el dopaje de algún equipo deportivo completo.

Los deportistas que quieren acceder a estas sustancias dopantes eligen los inyectables con menos carga porque manejan mejor la dosis a inyectar, que mezclan con hierro (también inyectable) para potenciar la acción de la EPO. Por eso, la red desmantelada también atendía esa demanda.

Esta organización disponía de otras páginas web para ofertar anabolizantes con diferentes cargas y precios. Todo un catálogo bien organizado, pero que no mezclaban con la oferta de EPO.

¿Cómo actuaban?

El «modus operandi» para crear los inyectables no era muy complicado, como explican los investigadores de la Sección de Salud Pública y Dopaje de la UCO.

Sergio era la persona encargada de la administración en una clínica privada de diálisis en Cádiz, concertada con la Seguridad Social y autorizada para dispensar Eritropoyetina a los enfermos que necesitan ese tratamiento (1.000 unidades internacionales generalmente) tras la sesión de diálisis.

A ella llegaban los enfermos con el volante de la sanidad pública y Sergio era el encargado de hacer el pedido de los inyectables a un hospital gaditano. Pero los inflaba -eso sí, con medida»- y desviaba algunos para el tráfico ilegal.

Una actividad que desarrollaba a espaldas de la multinacional propietaria de la clínica, que ha colaborado con la Guardia Civil para esclarecer el caso e, incluso, le ha pedido consejo para prevenir acciones ilegales de este tipo en otras empresas y entidades que gestiona.

Cuando los inyectables llegaban desde el hospital a la clínica, Sergio se hacía con los que había inflado y los trasladaba hasta un almacén, donde se apilaban sin las medidas precisas para mantenerlos en la baja temperatura que los conserva en buen estado. De lo contrario, pueden provocar daños importantes.

10 años de actividad

No se sabe la cifra total de inyectables con los que la red ha podido traficar en toda una década, pero sí la de los últimos tres años de actividad ilícita, en los que se distrajeron 5.300 inyectables.

Si los multiplicamos por una media de entre 250 ó 300 euros, la organización pudo obtener casi 1,5 millones de euros.

Este tráfico de sustancias dopantes no está muy castigado en el Código Penal, pero a los cabecillas se les ha podido imputar otros delitos, como de pertenencia a organización criminal, blanqueo, apropiación indebida o fraude a la Seguridad Social, entre otros.

De todos modos, sí puede decirse que la Guardia Civil ha asestado un duro golpe a este tráfico ilícito, con la mayor incautación de EPO, con seis detenidos y/o investigados, con el bloqueo de más de 800.000 euros en diversas cuentas y con la aprehensión de 70.000 euros en efectivo.

La UCO investiga a los 275 clientes

Ahora, los agentes de la UCO siguen analizando la lista de los 275 «clientes» (ninguno muy famoso) y desgranando la documentación intervenida en una operación en la que ha contado con el apoyo de policías de Austria, Chipre, Francia, Italia, República Eslovaca y Reino Unido. Y, por supuesto, de las agencias españolas de Medicamentos y Productos Sanitarios y de Protección de la Salud en el Deporte, entre otros organismos

 

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