La temporada 2026 de los noruegos: Blummenfelt e Iden vuelven a mirar a IRONMAN
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Kristian Blummenfelt y Gustav Iden ya han definido el arranque de su temporada 2026, con IRONMAN Nueva Zelanda y IRONMAN Texas como primeras grandes citas del año dentro del calendario profesional.
La temporada 2026 ya está en marcha para el bloque noruego y, como suele ocurrir cuando hablan Kristian Blummenfelt y Gustav Iden, lo hacen sin estridencias. Nada de grandes anuncios ni discursos épicos, pero con una idea muy clara: volver a poner el foco donde mejor se mueven, el circuito IRONMAN y la lucha por la Pro Series.
Tras un 2025 que no fue perfecto en cuanto a sensaciones para Blummenfelt, pero que terminó con el título de la IRONMAN Pro Series y varios podios en campeonatos del mundo, el noruego afronta el nuevo curso con un planteamiento más medido.
Menos ruido, calendario bien pensado y picos de forma colocados con intención. A su lado, Iden vuelve a acercarse a su mejor versión tras una temporada de reconstrucción que le llevó a ser segundo en el Mundial IRONMAN de Niza, solo por detrás de Casper Stornes en un histórico triplete noruego.
Arranque temprano y base en altura
El primer bloque de trabajo de la temporada tendrá lugar en Sierra Nevada. Cuatro semanas de entrenamiento en altura antes de viajar a Oceanía marcarán el inicio del curso, una fórmula que el grupo ya conoce bien.
El objetivo es llegar con una base sólida a IRONMAN Nueva Zelanda, previsto para el 7 de marzo, una prueba que cada vez tiene más peso dentro del calendario profesional y que suele marcar el tono del inicio de temporada.
La idea, según explican, es aterrizar en Nueva Zelanda aproximadamente una semana antes de la carrera. Ajustar el jet lag, rodar el circuito y competir sin inventos. Un planteamiento clásico, pero afinado al detalle.
Datos, sensaciones y vuelta a la ciencia
Uno de los matices más interesantes de cara a 2026 está en su forma de entrenar. Gustav Iden reconoce que durante buena parte de 2025 dejó de lado el pulsómetro, guiándose más por potencia y sensaciones.
Para el nuevo año, el rumbo cambia. El bloque noruego quiere volver a apoyarse de lleno en los datos, con test regulares de VO2 máx y lactato en laboratorio. No por obsesión, sino por contraste.
Según explican, ese control les ayuda a saber exactamente dónde están en cada momento y a ajustar mejor los bloques de carga, algo que consideran clave cuando la temporada se alarga durante muchos meses.
IRONMAN Texas y la Pro Series en el horizonte
Tras Nueva Zelanda, el siguiente gran objetivo confirmado es IRONMAN Texas, el 18 de abril. Dos pruebas de distancia Ironman en poco más de un mes que, bien gestionadas, pueden dejar muy bien colocados a ambos en la clasificación general de la Pro Series.
Entre medias, no se descarta un IRONMAN 70.3, aunque todavía no hay sede cerrada. La prioridad está clara: sumar puntos importantes desde el inicio y evitar llegar a mitad de temporada con la obligación de correr demasiado.
El Mundial como eje de la temporada
Tanto Blummenfelt como Iden vuelven a señalar dos fechas en rojo: el Mundial IRONMAN 70.3 y el Mundial IRONMAN. En 2026, el hecho de que el 70.3 se dispute primero en Niza y, semanas después, llegue Kona, juega claramente a su favor.
El margen de cuatro semanas entre ambas pruebas abre la puerta a una planificación inteligente, con el último bloque de altura en Europa y un traslado posterior a un clima más cálido para afinar de cara al Mundial de larga distancia.
No es sencillo, pero ambos coinciden en que puede funcionar si se toman buenas decisiones y no se fuerza la máquina más de la cuenta.
El factor mental tras Niza
Más allá del calendario, Iden también fue claro al hablar del aspecto mental. Tras quedar segundo en Niza, admite que se quedó vacío.
“Todo giraba alrededor de esa carrera”, reconoce. Después, mantener la disciplina diaria, irse a la cama a tiempo o cuidar la alimentación se volvió más complicado.
Por eso, uno de sus grandes objetivos para 2026 no es solo ganar carreras, sino sostener ese último uno por ciento de dedicación durante los doce meses del año.
Detalles técnicos que marcan la diferencia
En lo puramente técnico, siguen cuidando aspectos muy concretos. Iden insiste en el trabajo de pista con zapatillas de clavos, una herramienta que considera clave para mantener la economía de carrera y la velocidad de piernas, algo que a veces se pierde al centrarse tanto en la larga distancia.
Por su parte, Blummenfelt ya piensa en Kona y en cómo ajustar su bicicleta. En un circuito menos técnico, con largas rectas, su prioridad será una posición más cómoda que le permita sostener la potencia durante horas, aunque eso suponga sacrificar algo de manejo.
Planes abiertos y dinámica de equipo
Una de las ideas que más repiten es que no todo está cerrado. Lejos de una planificación rígida, el equipo noruego sigue apostando por la flexibilidad. Tras el primer bloque competitivo, no se descarta una concentración en clima cálido, posiblemente en Tailandia, durante los meses de mayo o junio.
También Casper Stornes seguirá formando parte del grupo de trabajo, reforzando un bloque que ya demostró en Niza que puede dominar el panorama mundial cuando todo encaja.
Aunque comparten entrenamientos y patrocinadores, la competitividad interna sigue viva, incluso con bromas sobre quién empieza antes la pretemporada o quién guarda algún detalle técnico bajo la manga.
Un 2026 sin fuegos artificiales, pero con ambición
El plan de los noruegos no busca llamar la atención, pero sí volver a colocarles donde siempre han estado: luchando por ganar. Calendario medido, menos carreras, más cabeza y el foco puesto en IRONMAN como eje de la temporada.
Si el cuerpo responde, 2026 puede ser otro año grande para Kristian Blummenfelt y Gustav Iden. Sin promesas grandilocuentes, pero con muchos argumentos sobre la mesa.



