¿Nadar a rebufo mejora el rendimiento en bicicleta? Esto dice la ciencia
Nadar a rebufo de otro triatleta puede tener beneficios más allá del segmento de natación. Un estudio realizado con ocho deportistas encontró una mejora del 4,8 % en la eficiencia ciclista después de nadar detrás de otro competidor. Otras investigaciones apuntan a que gestionar bien el esfuerzo en el agua puede influir en el rendimiento posterior.
En triatlón, no solo importa cuánto tiempo se tarda en completar la natación. También cuenta el esfuerzo realizado para llegar a la primera transición y cómo puede afectar a los kilómetros que quedan por delante.
Aprovechar la estela de otro nadador es una estrategia habitual en competición, pero ¿hasta qué punto puede ayudar después sobre la bicicleta?
Una mejora del 4,8 % en la eficiencia ciclista
En 2003, un equipo de investigadores encabezado por Anne Delextrat publicó en Medicine & Science in Sports & Exercise un estudio sobre los efectos de nadar a rebufo en el ciclismo posterior.
Participaron ocho triatletas masculinos bien entrenados que realizaron dos sesiones combinadas de natación y ciclismo.
En ambas tuvieron que nadar 750 metros a ritmo de competición con neopreno y completar después 15 minutos de ciclismo en un cicloergómetro, al 75 % de su potencia aeróbica máxima.
La diferencia estaba en la natación: en una sesión nadaron sin rebufo y en la otra siguieron a otro nadador, manteniendo la misma velocidad.
Los resultados mostraron que la eficiencia ciclista fue un 4,8 % superior después de nadar a rebufo respecto a la condición sin rebufo, una diferencia estadísticamente significativa.
Los investigadores señalaron que parte de esa mejora podría explicarse por la menor intensidad relativa del esfuerzo realizado durante la natación.
El 4,8 % no significa pedalear un 4,8 % más rápido. Es una mejora de eficiencia medida en laboratorio, no una ganancia de velocidad o potencia ni de tiempo de competición.
Otro estudio encontró diferencias en la potencia sobre la bicicleta
Una investigación publicada en 2007 en el Journal of Science and Medicine in Sport analizó una cuestión similar con nueve triatletas entrenados.
Los participantes realizaron tres pruebas de 400 metros de natación seguidas de una contrarreloj ciclista de 20 minutos. Las condiciones fueron nadar al máximo sin rebufo, hacerlo al 90 % de esa velocidad sin rebufo o nadar a rebufo a una velocidad similar a la máxima.
La potencia media durante el ciclismo fue diferente según la condición previa:
| Condición de natación | Potencia ciclista media |
|---|---|
| Máximo esfuerzo sin rebufo | 226 W |
| 90 % de la velocidad, sin rebufo | 253 W |
| Natación a rebufo | 249 W |
Los triatletas mantuvieron una potencia significativamente mayor después de nadar a rebufo o a menor velocidad que después de nadar al máximo sin ayuda.
Sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas entre nadar a rebufo y reducir el ritmo de natación.
Este resultado introduce un matiz importante: la ventaja no depende únicamente de seguir a otro nadador. Regular la intensidad del primer segmento también puede ayudar a afrontar el ciclismo en mejores condiciones.
¿Por qué puede influir el rebufo en el ciclismo?
Cuando un triatleta nada detrás de otro, puede aprovechar su estela para reducir la resistencia al avance y mantener una velocidad determinada con menor esfuerzo.
Ese ahorro energético puede ser relevante al comenzar el siguiente segmento, especialmente si permite evitar una intensidad de natación excesiva.
La relación entre ambos deportes también se ha estudiado desde otra perspectiva. En 2005, una investigación publicada en el British Journal of Sports Medicine analizó cómo distintas intensidades de natación afectaban al rendimiento posterior en triatlón.
Nueve triatletas masculinos muy entrenados realizaron simulaciones de triatlón sprint nadando a diferentes intensidades respecto a su velocidad máxima de referencia.
Los resultados mostraron mejores tiempos ciclistas cuando la natación se realizaba por debajo de esa intensidad máxima. En una de las condiciones de menor intensidad también mejoró el tiempo total del triatlón respecto a la condición de natación máxima.
En conjunto, estos trabajos sugieren que administrar el esfuerzo durante la natación puede ser tan importante como intentar salir del agua unos segundos antes.
¿Cómo puede aprovecharlo un triatleta popular?
La aplicación práctica no consiste en buscar unos pies a cualquier precio. Lo importante es encontrar un ritmo que permita nadar con comodidad y sin realizar aceleraciones constantes para mantener la posición.
Si el nadador que va delante lleva una velocidad demasiado alta, intentar seguirlo puede acabar aumentando el esfuerzo en lugar de reducirlo.
También es importante mantener una buena orientación y no depender completamente de la trayectoria del deportista que marca el ritmo.
En nuestra guía de consejos para nadar en aguas abiertas explicamos las posiciones habituales para aprovechar el rebufo y otros aspectos técnicos útiles en competición.
Otra cuestión es la utilización de las piernas. Su función cambia según el nivel del nadador y las circunstancias de carrera, un aspecto que abordamos en nuestro artículo sobre el uso de las piernas durante la natación de un triatlón.
Para comprobar cómo responde cada deportista, puede resultar útil practicar sesiones combinadas de natación y ciclismo con diferentes intensidades, prestando atención a las sensaciones y al rendimiento posterior.
Qué debemos tener en cuenta antes de sacar conclusiones
Aunque los resultados son interesantes, los tres estudios tienen limitaciones. Se realizaron con muestras pequeñas de triatletas masculinos entrenados y en condiciones controladas.
Además, las investigaciones sobre rebufo utilizaron distancias de natación de 400 y 750 metros y ejercicios ciclistas de 15 o 20 minutos. Por tanto, sus resultados no pueden trasladarse directamente a un triatlón olímpico, un IRONMAN 70.3 o una prueba de larga distancia.
Tampoco permiten asegurar que todos los triatletas obtengan el mismo beneficio.
Lo que sí muestran es que la forma de afrontar la natación puede influir en el rendimiento posterior. Aprovechar bien el rebufo y evitar un esfuerzo innecesario son dos estrategias que merece la pena tener en cuenta, sin olvidar que el ritmo adecuado depende de cada deportista y de las condiciones de carrera.
Estudios científicos consultados
Delextrat y colaboradores (2003). Drafting during swimming improves efficiency during subsequent cycling. Medicine & Science in Sports & Exercise.
The effects of exercise intensity or drafting during swimming on subsequent cycling performance in triathletes (2007). Journal of Science and Medicine in Sport.
Peeling y colaboradores (2005). Effect of swimming intensity on subsequent cycling and overall triathlon performance. British Journal of Sports Medicine.
Este contenido ha sido elaborado con apoyo de herramientas de IA y revisado por el equipo editorial de Triatlón Noticias.





