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Cómo preparar tu primera marcha cicloturista: entrenamiento, alimentación, material y estrategia

Te desvelamos los 10 mejores trucos para que llegues al gran día en plena forma.

Preparar una primera marcha cicloturista no consiste en acumular kilómetros hasta acercarse a la distancia de la prueba. Lo que más cambia la experiencia suele ser llegar con fondo suficiente, haber entrenado un desnivel parecido, saber rodar con otros ciclistas y tener probadas la alimentación, el material y el ritmo que vas a utilizar ese día.

Dos marchas de 100 kilómetros pueden parecer similares sobre el papel y exigir cosas completamente distintas. No es lo mismo un recorrido prácticamente llano que uno con 2.000 metros de desnivel, ni una prueba con reagrupamientos que un gran fondo donde buena parte del pelotón sale buscando tiempo desde los primeros kilómetros.

Por eso esta guía no plantea un plan cerrado. La idea es ayudarte a saber qué deberías preparar antes de tu primera marcha cicloturista y qué aspectos merece la pena probar durante los entrenamientos para llegar al día de la prueba con pocas incógnitas.

Si todavía estás buscando objetivo, puedes consultar nuestro calendario de marchas cicloturistas en España, donde recopilamos las principales pruebas y las fechas ya confirmadas.

Elige la marcha antes de decidir cómo vas a entrenar

La preparación empieza por escoger bien el reto. Para un debut conviene mirar algo más que el nombre de la marcha o el número de kilómetros.

Distancia, desnivel, puertos, tipo de carretera, tiempos de corte y formato del evento cambian mucho lo que vas a necesitar. Una marcha de 90 kilómetros con varios puertos puede resultar más exigente que otra bastante más larga pero con un perfil favorable.

También interesa saber si la prueba es competitiva, no competitiva o utiliza sectores cronometrados, y si ofrece varios recorridos. Para la primera experiencia, elegir una distancia que deje cierto margen suele ser más útil que convertir el objetivo en una prueba de supervivencia.

Entrena tiempo y desnivel, no solo kilómetros

La base de una marcha larga es ser capaz de pasar varias horas pedaleando a un esfuerzo sostenible. Las salidas largas deberían ganar duración de forma progresiva y parecerse cada vez más al terreno que encontrarás el día de la prueba.

No hace falta haber completado antes toda la distancia de la marcha. Como referencia para un primer sportive, British Cycling considera suficiente haber llegado aproximadamente al 75-80 % de la distancia durante la preparación.

Ese porcentaje sirve como orientación, no como requisito. Si el recorrido acumula mucha montaña, tiene más sentido reproducir una duración y un desnivel parecidos que obsesionarse con alcanzar una cifra concreta de kilómetros.

Un ciclista que solo entrena en llano notará mucho más un puerto de una hora que alguien acostumbrado a subir, aunque ambos hayan hecho el mismo volumen semanal. Lo mismo ocurre en recorridos rompepiernas, donde los constantes cambios de ritmo terminan acumulando fatiga.

Si quieres profundizar en cómo organizar el trabajo ciclista cuando el objetivo obliga a pasar varias horas sobre la bicicleta, también puedes consultar nuestra guía sobre cómo preparar el sector ciclista para media y larga distancia. Aunque está planteada para triatlón, buena parte de los principios sobre fondo, sesiones largas y especificidad del terreno son aplicables al ciclismo de resistencia.

La fuerza y la intensidad también tienen sitio

Preparar una marcha no significa hacer únicamente salidas largas. El trabajo de fuerza y las sesiones de mayor intensidad pueden ayudar a completar la preparación, pero deberían encajar dentro de tu nivel y del tiempo disponible.

No existe una sesión de intervalos obligatoria para todo el mundo. Un ciclista con años de entrenamiento puede tolerar un trabajo que sería excesivo para alguien que acaba de empezar, y una marcha con puertos largos no pide exactamente lo mismo que un recorrido rápido y llano.

Por eso tiene más sentido pensar en funciones: una salida larga para construir resistencia, algún trabajo específico de subida o intensidad, rodajes fáciles y fuerza. La frecuencia y la carga dependerán de cada ciclista y de cómo recupere.

El trabajo de fuerza tampoco tiene por qué limitarse al gimnasio. En TN hemos analizado un estudio sobre cómo entrenar fuerza directamente sobre la bicicleta, una alternativa que puede resultar útil para ciclistas que quieren introducir este estímulo sin añadir otra disciplina a la semana.

La estabilidad sobre la bicicleta también gana importancia a medida que pasan las horas. Si notas que la postura se descompone con facilidad, puede ser útil complementar el trabajo ciclista con ejercicios de tronco y estabilidad; aquí tienes una selección de ejercicios de core orientados a ciclistas.

Aprende a rodar con otros antes del gran día

Para muchos debutantes, el cambio más grande no son los kilómetros sino encontrarse de repente dentro de un pelotón.

Rodar cerca de otras bicicletas obliga a ser predecible: mantener la línea, evitar frenazos bruscos, avisar de obstáculos y no cambiar de dirección sin anticipación. Cycling UK recomienda practicar previamente en grupos adaptados al nivel del ciclista si todavía no existe esa experiencia.

También conviene acostumbrarse a dejar marchar una grupeta cuando el ritmo deja de ser sostenible. Ir a rueda ahorra energía, pero pasarse una hora por encima de tus posibilidades para no perder un grupo puede pagarse después.

Y hay un matiz importante: una marcha organizada no significa necesariamente que toda la carretera esté cerrada al tráfico. La DGT diferencia entre distintos tipos de eventos ciclistas y cada organización debe informar de cómo se regula la circulación. El reglamento y el briefing de la prueba son los que mandan.

La alimentación se entrena igual que las piernas

Una marcha larga no es el mejor lugar para probar un gel nuevo, descubrir cuánto puedes comer o averiguar si una bebida te sienta mal.

Las salidas largas sirven también para ensayar la estrategia de alimentación. La cantidad de hidratos que puede ser útil depende de la duración, la intensidad, el tamaño del deportista y, sobre todo, de la tolerancia digestiva. No tiene sentido copiar sin más las cantidades que utiliza un ciclista profesional.

En nuestro artículo sobre consumo de hidratos de carbono durante el ejercicio repasamos precisamente por qué las recomendaciones deben adaptarse al esfuerzo y cómo se puede entrenar la tolerancia digestiva durante las sesiones largas.

Para una primera marcha es más importante encontrar una estrategia que puedas mantener durante horas que perseguir la cifra más alta posible. Gel, barrita, bebida con carbohidratos, plátano o pequeños alimentos sólidos pueden convivir perfectamente si ya sabes que te funcionan.

Lo mismo ocurre con la hidratación. El calor, la humedad, el ritmo y la cantidad de sudor cambian mucho las necesidades. Conviene probar durante los entrenamientos cuánto bebes en condiciones parecidas y revisar después cómo has terminado, en lugar de seguir una cantidad fija para todo el mundo.

Utiliza las salidas largas como un ensayo general

Las últimas semanas deberían servir para reducir sorpresas.

En alguna de las salidas largas conviene utilizar el mismo desayuno previsto para el día de la marcha, la ropa que probablemente llevarás, los bidones, la comida y el material de reparación. También es un buen momento para comprobar si la posición sigue siendo cómoda cuando llevas tres o cuatro horas sobre la bicicleta.

No necesitas reproducir la prueba al milímetro. Se trata de detectar problemas cuando todavía hay tiempo para corregirlos.

Material: revisa lo importante con tiempo

La bicicleta debería entrar en la semana de la marcha funcionando bien. Dejar una revisión importante para la víspera aumenta el riesgo de estrenar ajustes o componentes sin haberlos probado.

Neumáticos, frenos, transmisión, cierres o ejes, calas y tornillería básica merecen una comprobación. También deberías poder resolver al menos un pinchazo sencillo durante la ruta.

Una cámara compatible puede seguir siendo una buena solución de emergencia incluso utilizando tubeless. A ello se pueden sumar desmontables, bomba o sistema de inflado, multiherramienta y, en cubiertas sin cámara, mechas.

Móvil cargado, documentación, algo de dinero o tarjeta y una prenda adicional si la meteorología puede cambiar completan un equipo básico que ocupa poco y puede resolver bastantes problemas.

La semana previa no es para recuperar lo que no has entrenado

A pocos días de la marcha ya no hay una sesión capaz de arreglar un mes de poca continuidad. En cambio, sí existe la posibilidad de llegar cansado por intentar hacerlo todo en la última semana.

La carga debería bajar respecto a los bloques de mayor entrenamiento, manteniendo algo de pedaleo para conservar sensaciones pero evitando sesiones que dejen fatiga residual.

Es también el momento de revisar el recorrido definitivo, la previsión meteorológica, los horarios, accesos, avituallamientos, material obligatorio y tiempos de corte. Si hay un cambio que pueda afectar a tu estrategia, es mejor descubrirlo antes de recoger el dorsal.

El día de la marcha: empieza con más calma de la que te pide el cuerpo

Los primeros kilómetros suelen ser los más engañosos. Hay adrenalina, mucha gente alrededor y las piernas todavía están frescas. Es fácil rodar bastante más rápido de lo previsto sin tener la sensación de estar forzando.

Para un debutante, normalmente compensa dejar margen. Si una grupeta obliga a acelerar continuamente o un puerto se está haciendo por encima del ritmo que sabes que puedes mantener, dejarla marchar puede salvar la segunda mitad de la jornada.

En las subidas largas interesa encontrar un esfuerzo estable. En las bajadas, la prioridad debe ser tener espacio, anticipar las frenadas y trazar dentro de tu nivel. No hay ningún tiempo que compense asumir riesgos que no tomarías en un entrenamiento normal.

Y con la comida ocurre lo mismo que con el ritmo: empieza pronto y utiliza lo que ya has ensayado. Esperar a tener hambre para comenzar a comer suele significar que llegas tarde.

Errores habituales en una primera marcha cicloturista

Error Qué suele provocar Qué hacer en su lugar
Elegir solo por kilómetros Subestimar el desnivel o el tiempo total sobre la bici Revisar perfil, puertos y duración estimada
Salir con el primer grupo rápido Gastar demasiado en la primera parte Buscar un ritmo que puedas sostener durante horas
No haber rodado en grupo Nerviosismo y movimientos poco previsibles Practicar antes en salidas con otros ciclistas
Improvisar la alimentación Falta de energía o molestias digestivas Ensayar comida y bebida en entrenamientos largos
Estrenar componentes o posición Molestias o problemas mecánicos Probar cualquier cambio con antelación
Intentar recuperar entrenamientos la última semana Llegar con fatiga innecesaria Reducir carga y priorizar recuperación

¿Cómo saber si estás preparado?

No existe un test único. Una señal razonable es haber completado varias salidas largas con control, poder afrontar desniveles parecidos a los de la prueba sin acabar completamente vacío y tener ya resueltas la alimentación, la ropa y la mecánica básica.

También cuenta cómo terminas esas sesiones. Si cada salida larga exige varios días para recuperarte o aparecen molestias que van a más, el problema no se soluciona simplemente añadiendo otra hora de bicicleta.

Si vienes de una etapa prolongada de inactividad, tienes una lesión, una enfermedad conocida o dudas sobre tu capacidad para afrontar un esfuerzo prolongado, conviene valorarlo con un profesional sanitario antes de aumentar la carga.

La primera marcha no tiene que demostrar nada. Elegir un reto acorde a tu nivel, llegar con continuidad y haber probado en entrenamiento lo que vas a hacer el día de la prueba suele marcar mucha más diferencia que cualquier sesión milagrosa de última hora.

Más contenidos para preparar la bicicleta

Si quieres ampliar la parte de entrenamiento, puedes seguir con nuestra guía para preparar varias horas de ciclismo en media y larga distancia o con el análisis sobre trabajo de fuerza directamente sobre la bicicleta.

Para complementar la postura y la estabilidad, también tienes estos ejercicios de core para ciclistas. Y si tu duda principal está en qué comer durante las tiradas largas, consulta nuestro contenido sobre hidratos de carbono durante el ejercicio de resistencia.

Este contenido ha sido elaborado con apoyo de herramientas de IA y revisado por el equipo editorial de Triatlón Noticias.

Redaccion

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