La Vuelta Ciclista a Lanzarote cierra su tercera edición mostrando otra forma de vivir el cicloturismo
La Vuelta Ciclista a Lanzarote 2026 ha cerrado este domingo su tercera edición después de dos jornadas y 189 kilómetros que han mostrado una forma de entender el cicloturismo en la que el recorrido, los reagrupamientos, el ambiente y la posibilidad de conocer la isla tienen tanto peso como el propio esfuerzo sobre la bicicleta.
Más de 500 ciclistas de 24 nacionalidades han participado en una marcha que atraviesa los siete municipios de Lanzarote y que mantiene un formato claramente orientado al ciclista popular.
No se trata de una carrera por etapas convencional. Buena parte del recorrido se realiza en grupo, existen numerosos puntos de reagrupamiento y avituallamiento y el componente competitivo queda concentrado en sectores cronometrados para quienes quieren exigirse algo más.
Ese planteamiento convierte a la Vuelta en una opción especialmente interesante para quienes quieren iniciarse en una marcha cicloturista: exige preparación para afrontar dos jornadas sobre la bicicleta, pero permite hacerlo sin estar pendiente de una clasificación durante todo el recorrido.
Una marcha para descubrir Lanzarote sobre la bicicleta
Uno de los elementos que más diferencia a la Vuelta Ciclista a Lanzarote es que el recorrido no se concentra en una zona concreta de la isla.
A lo largo del fin de semana, los participantes atraviesan los siete municipios de Lanzarote y enlazan algunos de sus paisajes y localidades más reconocibles.
La primera etapa salió desde Club La Santa para recorrer el norte, el este y parte del sur de la isla, pasando por lugares como Famara, Teguise, Haría, Mirador del Río, Arrieta, Costa Teguise y Arrecife, entre otros puntos del recorrido.
El domingo, el pelotón partió desde Puerto del Carmen para continuar por el sur, el oeste y el norte de Lanzarote, entrando en algunos de los paisajes volcánicos más característicos de la isla.
En apenas dos jornadas, el participante pasa de carreteras junto al mar a pueblos del interior, zonas de viñedos y escenarios volcánicos, convirtiendo la propia geografía lanzaroteña en una parte importante de la experiencia.
En Triatlón Noticias ya habíamos repasado el recorrido de 189 kilómetros y las dos etapas de la edición 2026.
Reagrupamientos y avituallamientos para mantener el carácter popular
La forma de organizar las dos etapas también condiciona la experiencia.
A lo largo del recorrido se suceden reagrupamientos y avituallamientos que permiten volver a juntar a participantes con ritmos muy diferentes.
De esta manera, quien decide apretarse en un determinado punto puede posteriormente regresar al grupo y continuar compartiendo kilómetros con el resto del pelotón.
Los puntos de encuentro funcionan además como pequeñas fanzones, con música, animación y presencia de vecinos de los municipios por los que pasa la prueba.
La organización destacó al finalizar el evento que las dos jornadas transcurrieron con normalidad y con el apoyo del público local durante el paso de los participantes.
Una buena puerta de entrada a las marchas cicloturistas
Precisamente esa combinación entre esfuerzo y recorrido compartido hace que la Vuelta pueda resultar especialmente interesante para quienes todavía no han participado en una gran marcha cicloturista.
Los 189 kilómetros repartidos en dos etapas requieren una preparación adecuada, pero el participante dispone de asistencia, avituallamientos, reagrupamientos y ciclistas de distintos niveles alrededor durante buena parte del recorrido.
El objetivo no tiene por qué ser seguir la rueda de los participantes más rápidos ni disputar todos los kilómetros. La estructura permite adaptar la experiencia al nivel y a las expectativas de cada ciclista.
Ese carácter resulta todavía más evidente al compartir carretera aficionados, ciclistas profesionales y exciclistas dentro de un mismo evento sin que el ritmo de los más fuertes determine necesariamente el de todo el pelotón.
Tres sectores para quien quiera mirar el cronómetro
El marcado carácter cicloturista de la Vuelta no elimina por completo el componente deportivo.
La edición 2026 ha incluido tres sectores cronometrados entre las dos jornadas, reservando determinados puntos del recorrido para quienes querían buscar su mejor registro.
El domingo se disputaron las dos cronoescaladas decisivas, desde Las Casitas hasta Femés y desde la carretera de Timanfaya hasta Mancha Blanca.
Una vez terminados esos sectores, la lógica vuelve a cambiar: se recupera el carácter colectivo de la marcha y los participantes vuelven a compartir el recorrido.
Sara Reimondo y David Suárez, los mejores tiempos acumulados
Sara Reimondo y David Suárez terminaron la edición 2026 con los mejores tiempos acumulados en los sectores contrarreloj.
Ambos ya habían marcado los mejores registros durante la primera jornada y confirmaron su posición después de las dos cronoescaladas disputadas el domingo.
Al tratarse de una marcha cicloturista, la clasificación se establece a partir de la suma de los tiempos obtenidos en los sectores cronometrados y no sobre el tiempo empleado en completar las dos etapas.
De esta forma, la organización mantiene un espacio para quienes quieren medirse contra el reloj sin convertir los 189 kilómetros de la Vuelta en una competición permanente.
Timanfaya, uno de los puntos más singulares del recorrido
La segunda jornada volvió a llevar al pelotón hasta el entorno de Timanfaya, uno de los escenarios más reconocibles del fin de semana.
El paso por un entorno protegido añade una dimensión diferente a una marcha cuyo recorrido está estrechamente ligado al territorio.
La imagen de cientos de ciclistas atravesando las carreteras volcánicas resume buena parte de la relación que busca la prueba entre deporte y descubrimiento de Lanzarote.
El Tramo Solidario: pedalear juntos con otro objetivo
La primera etapa incluyó también el Tramo Solidario, una iniciativa en la que mantener el pelotón unido tenía un impacto directo en la donación que la organización realizará a una asociación benéfica local.
Durante ese sector, el objetivo cambiaba por completo: no se trataba de llegar antes que los demás, sino precisamente de permanecer agrupados.
Fabio Cabrera explicó al término de la Vuelta que el objetivo del tramo se había cumplido y que la organización realizaría una aportación económica vinculada a la participación de los ciclistas.
Cabrera puso también en valor el alcance exterior de la prueba. Según indicó durante el acto de cierre, las retransmisiones de las dos jornadas habían superado ya las 300.000 visualizaciones en el canal de la organización, antes de sumar la difusión obtenida a través de otros medios.
Para el director de carrera, ese seguimiento refuerza uno de los objetivos del proyecto: utilizar el ciclismo como escaparate de Lanzarote y conectar deporte y promoción del destino más allá de los participantes presentes en la isla.
Un ambiente más cercano a una fiesta ciclista que a una carrera
Más allá del recorrido, uno de los aspectos más visibles durante las dos jornadas ha sido el ambiente.
Los reagrupamientos, los avituallamientos, las zonas de animación y el paso por diferentes núcleos de población hacen que la marcha se viva de una manera muy distinta a una competición convencional.
Hay espacio para esforzarse, pero también para hablar con otros participantes, parar en los puntos de encuentro y disfrutar de un paisaje que cambia continuamente a medida que avanza el recorrido.
En ese sentido, la Vuelta Ciclista a Lanzarote se acerca más a una experiencia de cicloturismo organizada alrededor de una isla que a una prueba en la que el único objetivo sea llegar antes.
La jornada terminó además con un concierto de Los Gofiones en Club La Santa, prolongando el ambiente festivo después de la entrega de reconocimientos y poniendo el cierre a la tercera edición.
Una tercera edición que mantiene la identidad de la prueba
La llegada a Club La Santa y la posterior entrega de reconocimientos pusieron fin a la tercera edición de una Vuelta que continúa construyendo una identidad propia dentro del calendario cicloturista.
Más de 500 participantes de 24 nacionalidades, dos etapas, siete municipios, numerosos puntos de reagrupamiento y tres sectores cronometrados resumen un formato en el que competir es una posibilidad, pero no una obligación.
Para quienes quieren buscar tiempos están los sectores contrarreloj. Para quienes quieren afrontar una marcha cicloturista, compartir pelotón y descubrir Lanzarote desde la bicicleta, el resto del recorrido ofrece una experiencia diferente.
En Triatlón Noticias ya contamos antes de la salida cómo entienden esta forma de ciclismo algunos de los protagonistas de la Vuelta Ciclista a Lanzarote, entre ellos Carlos Verona, Omar Fraile y Luis Pasamontes.



