¿Y ahora qué? Cómo afrontar la cancelación del IRONMAN Barcelona después de meses de preparación
Más de 3.300 triatletas se quedaron sin salida en Calella después de meses de preparación. Qué hacer, qué revisar con el entrenador antes de inscribirse en otra prueba y qué queda de todo lo entrenado cuando no hay clasificación ni medalla de finisher.
Por José Ortiz Gordo, psicólogo del Deporte en Rookie Soul, entrenador de triatlón y técnico deportivo en la FMTRI.
El sábado 3 de octubre, a menos de 24 horas de la salida, IRONMAN anunció que Calella-Barcelona no se disputaría. Protección Civil había aconsejado suspender las actividades al aire libre y los eventos deportivos ante una previsión meteorológica severa. Más de 3.300 inscritos se quedaron sin la carrera que llevaban muchos meses preparando.
Uno de ellos es mi amigo Ernesto García. Al conocer la noticia pensé primero en él, y enseguida en todos los que estabais en Calella con el material preparado y la cabeza puesta en el domingo. También en quienes os acompañaban y tenían casi tantas ganas como vosotros de veros llegar.
Detrás de cada dorsal había madrugones y días duros de entrenamiento. Sesiones de natación antes de entrar a trabajar, salidas largas en bici encajadas en el fin de semana, entrenamientos que tocaban justo el día que menos apetecía. Y conversaciones en casa para hacer sitio a una agenda con todo esto.
Pensando en vosotros, imagino una primera pregunta en vuestra cabeza: ahora que estoy en mi pico de forma y con todo preparado, ¿dónde puedo competir para aprovechar la preparación? Es una pregunta razonable. Antes de responderla, merece la pena que te permitas pensar con tiempo, primero cómo estás tú y después qué necesitarías para volver a prepararte.
La seguridad lo justificaba, y aun así duele
Puedes entender perfectamente los motivos y, aun así, que se te escape una lagrimilla de vez en cuando. Es absolutamente comprensible seguir con rabia y enfado varios días por haberte quedado sin vivir ese día. Las dos cosas caben a la vez.
Cada participante esperaba algo distinto de Calella. Para unos, quizás un «sí puedo», el estreno en la larga distancia; para otros, mejorar una marca, volver después de una lesión o cruzar la meta con alguien importante esperando al otro lado. Por eso la misma noticia puede vivirse de maneras muy diferentes.
Una pregunta que podemos abrir para empezar: ¿qué es lo que más me pesa de esta cancelación?
Quizá sea quedarte sin comprobar cómo estabas. Quizá el viaje y el dinero, o haber reorganizado un año para llegar a esa fecha, esa entrada en meta que habías imaginado tantas veces. Ponerle nombre ayuda a saber qué conversación necesitas y con quién.
La organización resolverá las cuestiones de la inscripción, tu entrenador puede revisar la planificación y las personas cercanas pueden escuchar cómo te sientes tú realmente con todo esto.
Y puedes darte permiso para estar decepcionado un tiempo sin necesidad de sacar enseguida una lección de lo ocurrido.
Antes de buscar otra carrera, apóyate en tu entrenador
Llegabas a Calella con una preparación orientada a una fecha y unas condiciones concretas. Cambiar de objetivo exige revisar esa planificación con datos, y conviene hacerlo antes de pagar otra inscripción. Un primer paso es conocer las opciones que IRONMAN comunique a los inscritos, porque pueden cambiar el resto de la decisión.
En la conversación con tu entrenador conviene poner sobre la mesa:
- Cómo llegabas realmente. La carga de las últimas semanas, la recuperación, las molestias y las ganas de seguir entrenando. También si estabas contando los días para terminar la temporada y descansar.
- Qué exige la alternativa. Cuántas semanas quedan, cómo es el recorrido, qué condiciones puedes encontrar y qué ajustes harían falta.
- Qué supone fuera del entrenamiento. Otro viaje, otra inscripción, más semanas de preparación y nuevos acuerdos en casa y en el trabajo.
Dos triatletas que han seguido planes parecidos pueden necesitar decisiones distintas. Uno tiene margen y ganas de competir pronto. Otro ha llegado al límite del tiempo que podía dedicarle a esta temporada.
Tu entrenador necesita saber también cómo estás viviendo la cancelación. Si sientes mucha prisa por encontrar un dorsal, díselo. Esa urgencia es información y ayuda a valorar la decisión junto con los datos del entrenamiento.
Podéis cerrar la conversación con algo concreto: qué haréis los próximos días, qué alternativas vais a estudiar y cuándo volveréis a hablar. Así tendrás un plan mientras decides.
Lo invertido también pesa al elegir
Después de tanto esfuerzo, puede aparecer la sensación de que hay que competir cuanto antes para que la preparación haya merecido la pena. Las horas, el dinero y los cambios de horario explican por qué esta carrera importaba tanto.
A la hora de elegir la siguiente, ayuda añadir otra pregunta: ¿qué voy a tener que invertir, y no solo en dinero, a partir de ahora y hasta qué punto quiero hacerlo?
Una nueva prueba puede ilusionarte y encajar bien. También puede pedirte más de lo que puedes asumir en este momento. Revisarlo con perspectiva junto a tu entrenador, tu familia e incluso buenos amigos evita comprometer otras semanas de preparación sin haber hablado antes de sus consecuencias.
Esa conversación incluye a quienes han compartido estos meses contigo. Si habíais reservado el tiempo después de Calella para descansar, viajar o recuperar planes familiares, cambiar el objetivo deportivo afecta a esos acuerdos.
Cómo acompañar a quien se ha quedado sin competir
«Habrá otras carreras» suele decirse con buena intención. La persona que tienes delante quizá necesita contar primero por qué esta era tan importante.
Puedes preguntarle con ganas de escuchar sus respuestas antes de proponer soluciones. A veces lo que toca es no hablar de la carrera un tiempo y poner el foco en algo completamente distinto.
Reconocer lo que has visto durante la preparación también tiene un gran valor: las horas dedicadas y las ganas con las que llegó. Ese reconocimiento funciona mejor cuando no intenta convencerle de que debería sentirse mejor. Estar enfadado es absolutamente comprensible, y sentirse triste es algo muy humano y real en una situación así.
Lo que ya habéis conseguido
La cancelación deja pendiente la experiencia de competir. Los entrenamientos no permiten saber qué habría pasado en carrera, y quedarse sin comprobarlo puede ser lo más difícil de aceptar.
Lo que sí ha ocurrido son los meses de preparación. Cuando te apetezca, puedes revisar cómo has tolerado la carga, qué has aprendido sobre tus ritmos, qué ajustes funcionaron o cómo os organizasteis tu entrenador, tu familia y tú. Todo eso viaja contigo al siguiente objetivo, sea cual sea.
El triatlón se suele contar con tiempos y clasificaciones. Quien ha preparado un IRONMAN sabe que la mayor parte de la historia sucede antes: en meses de constancia que casi nadie ve y en una familia que se reorganiza para que llegues a la salida.
Ese trabajo existe aunque el domingo no hubiera carrera.
Por eso quiero deciros algo a quienes estabais en Calella. Para mí, ya sois IRONMAN, aunque no tengáis la medalla de finisher. Sé que oírlo no sustituye cruzar esa meta ni escuchar vuestro nombre al llegar, y podéis seguir lamentando no haberlo vivido. Lo digo porque lo que hace falta para ser IRONMAN lo habéis demostrado día a día, y mucho antes del 4 de octubre.
Ernesto, un abrazo muy fuerte. A ti, a todos los participantes y a quienes os han acompañado, quiero reconoceros todo ese esfuerzo. Habíais preparado un día importante y merecéis que se entienda lo que supone quedaros sin él.
Ojalá la siguiente decisión os devuelva las ganas de disfrutar del triatlón.
Sobre el autor
José Ortiz Gordo es psicólogo colegiado (M-31478) y Psicólogo Experto en Psicología del Deporte, acreditado por el Consejo General de la Psicología de España. Entrenador de triatlón y técnico de la Federación Madrileña de Triatlón, es finisher del IRONMAN 70.3 de Cascais y cofundador de Rookie Soul.
Más sobre su trabajo: José Ortiz Gordo, Psicólogo del Deporte en Rookie Soul.



