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03
Sáb, Dic

La hora de la siesta Felipe Gutiérrez: Papa, la cabalgata es un royo

felipe

El lunes iba con un amigo en el coche y nos acercábamos a la zona donde estaba la cabalgata, aunque podríamos decir cabalgatas ya que además nos cruzamos con un par de ellas de diferentes barrios hasta llegar a la “gran” cabalgata por el centro de Madrid, que más bien parecía un anuncio de unos grandes almacenes.

 

Papa, la cabalgata es un royo

 

En la parte de atrás además de su mujer iban dos pequeños, 7 años y 4 años y menuda labia que tenían.

Lo típico íbamos hablando de lo caro que eran las inscripciones, de los 24 euros que habían pagado 40.000 personas por correr la San Silvestre y de los otros 40.000 que corrieron sin dorsal, de lo que vale ir a una prueba de larga distancia, de lo que cuesta una bici, más concretamente una cabra que le esteban ofertando en una tienda, de las inscripciones, de carreras, no hablábamos de mujeres por estar con quien estábamos. Y por supuesto de lo que cuestan los regalos de Reyes, para llorar después de leer la carta de sus hijos con las peticiones de rigor…

Cuando íbamos ya un poco hartos de tanta presión monetaria y yo con ganas de bajarme y que me dejaran en la primera boca de metro, su hijo Charly (Carlos para mí, es que son muy modernos) dijo: “Papa yo lo sé todo”…nos miramos un poco confusos, su mama nos miró, más bien miró a su marido y a mí me vino a la cabeza la chica rubia con la que “papá Carlos” vaciló hace unos días tomándonos unas cervezas y que la verdad no se en que acabó.

“Papa yo lo sé todo”, fue el comienzo de una investigación para ver qué es lo que sabía el resabiado niño. El papi se atrevió a preguntarle que era todo. Y Charly cantó. “papa se quien son los reyes magos, en el cole lo sabemos todos pero si lo decimos no nos regaláis nada”. Miramos al pequeño Alex y ni se había enterado, miraba por la ventana las luces de colores.

Charly estaba lanzado. Yo no quiero los juguetes de la carta que escribió mamá, yo quiero lo mismo que tú. Quiero una cabra, unas zapatillas, apuntarme a un ironman, estar en un club de triatlón y hacer unos días natación y otros bicicleta o correr. Además quiero un pulsometro, unas nike, un power tap, un buff para cada día, unas mallas, un cortavientos, correr el duatlón del campeonato de España, una semana de concentración en Canarias, un, un.un…… ¡qué horror!, pensé, esto es como una pesadilla.

Por favor, le dije Carlos parame en esa boca de metro que aunque tenga que hacer trasbordo me vendrá bien para despejarme un poco la cabeza. Madre que noche de Reyes les queda…

No puede ser, mis vecinos, los de arriba que ya son abuelos, me despiertan de mi tranquila siesta (o eso pensaba yo) ya que los nietos están jugando al futbol en el salón, disparando con una escopeta de cañones recortados contra el culo de la abuela y esta corre y corre y yo escucho sus pisadas de elefante…esta sí que es una pesadilla.

¿A dónde vamos a llegar?, ¿Cómo se me ocurre adelantar mi día de siesta y hacerla el martes día de reyes cuando todos los niños están jugando a tope.

Lo que está claro es que da igual lo que quieran tus niños, si quieren juguetes o material para hacer triatlón y si ellos no los quieren, seguramente tu tendrás los mismos o mas caprichos que tu hijo (Charly eres un crack y tienes 7 años).

Seguramente ahora en Enero tendrás muchos caprichos que habrá que pagar y bien desde inscripciones a material para hacer triatlón. Pues eso que lo que tenemos.

Suena mi móvil y oigo: “Felipe los reyes me han traído una bicicleta, voy a entrenarme para triatlón”, la voz alegre de Charly me volvió a la realidad. Preparemos la cartera que viene una larga temporada….y pronto la “cabra” para el niño.

No entiendo porque no sueño algún día con los angelitos.

Felipe Gutiérrez

Foto:diarioenbici.es

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