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Si eres triatleta de los que aún se pelea con el agua, este artículo te interesa. Vamos a explicarte la importancia de cada parte del nado para que puedas centrarte en una mejora progresiva de tu técnica de crol. 

Cuando evaluamos en general la técnica de natación, podemos establecer 4 categorías para observar los movimientos: posición corporal, acción de los brazos, acción de las piernas y coordinación. Cada una de estas categorías tiene sus ítems, que en el estilo de crol serían los siguientes:

La evaluación de cada uno de los ítems de las diferentes categorías nos va a establecer la eficiencia total del nado a crol, de forma que cuanto más nos acerquemos a la ejecución técnica óptica mayor energía de la que invertimos será útil para el desplazamiento en el agua.

Pero, ¿qué necesito mejorar primero?

Pues si observamos la figura que aparece a continuación, la mayor relevancia de las ejecuciones técnicas de crol corresponde a la brazada subacuática, seguido de la posición corporal, la coordinación y por último el batido y el recobro.

Imagen 1: Relevancia de las ejecuciones técnicas del estilo a crol (Ortega J., 2015. Adaptado de Arellano 2010).

A pesar de que la brazada subacuática presente la mayor relevancia, esta acción no se va a poder llevar a cabo sin una posición corporal adecuada, por tanto primero debemos centrarnos en eliminar movimientos que aumentan la resistencia a al avance como la posición de cabeza elevada o muy hundida, el serpenteo de la cadera, la cadera y piernas muy hundidas, patada en tijera, etc.

Como consejos generales para mantener tu posición corporal, imagínate que eres un muñeco atravesado por una barra, como los del futbolín, pero en tu caso de la cabeza a los pies.

El cuerpo permanece alineado de pies a cabeza, con la mirada hacia abajo y ligeramente adelante, las caderas justo por debajo de la superficie del agua y los pies aproximadamente a un palmo de la superficie. Todo alineado de forma que los nunca pueden salir de la anchura de las caderas.

Nuestro muñeco de futbolín realizará giros longitudinales con cada brazada para ayudar al movimiento de tracción y recobro de los brazos, es decir, el rolido.

Una vez tengas tu posición corporal y rolido (movimiento de futbolín) dominados, pasaremos a centrarnos en el movimiento de la brazada subacuática, que más adelante te explicaremos sus detalles.

Referencias

Laura García Cervantes

Dra. Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Directora Técnica Club Trikatlón Tres Cantos

Entrenadora Superior de Triatlón y Natación

Entrenadora Especialista en Paratriatlón

Foto: ITU